A la memoria de Isaac

por María Reverte

Se moría mi gran amigo del alma,
no supe que se moría,
la pena me va matando,
su famila destrozada
y el pueblo entero llorando.

Su madre y sus dos hermanos
nunca podrán olvidarlo,
dejó una herida muy grande
y sus corazones sangrando.

De luto queda la tierra
y de fiesta vive el cielo
porque le abrieron sus puertas
a Isaac, nuestro compañero,
siempre estará en nuestras calles
y en los bares su recuerdo.

Que Dios le tenga en su gloria
porque allí es dónde estará,
sus familiares y amigos
no lo podrán olvidar,
siempre estará con nosotros,
descanse su cuerpo en paz.

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